jueves, 10 de octubre de 2019

La primera vez


Un día te despiertas como si de un sueño se tratase y todo lo que viviste la noche anterior solo fuese un sueño, recorres con tus manos tu cuerpo como él lo hacía y recuerdas cada sensación, con esa dulzura que viste por primera vez en un chico que te enamoró. Recuerdas lo que te hacía sentir,  como el también disfrutaba contigo, como todo lo que pedías en un chico él lo tenía fue el chico perfecto del que siempre deseaste que se enamorara de ti.
Te miras en el espejo y te fijas en los cambios de tu rostro que el día de antes no tenías, el brillo de tus ojos, la sensualidad de tus labios enrojecidos por haberlo besado hasta desgastarlos y como sonríes sin poderlo evitar.
Te despiertas, entre tus sabanas rogando su presencia, amándote como nunca nadie lo había hecho, besando cada rincón de tu cuerpo, suspirando por ti, pidiendo que se parase el tiempo. El cogería un mechoncito de tu flequillo y lo retiraría viendo más de tus ojos que se clavarían en los tuyos y verías como recorre cada facción de tu cara, como si viese un ángel, bello y delicado por primera vez, como lo más valioso que tuviese entre sus dedos, a ti. Y entonces, él lo único que pediría sería un beso tuyo, lento y sensual. Los dos nos fundiríamos en un largo suspiro al terminar ese beso, y nos miraríamos con el corazón acelerándose. Dolería tanto que querría llorar de felicidad junto a él.
Un día te despiertas y ves que lo que viviste junto a el pareció un sueño pero que solo él consiguió que se hiciese realidad, como un cuento de hadas que cuando amanece se desvanece todo y llega la vida real y cotidiana de todos los días. Pero a pesar de todo esto piensas que los sueños son ilusiones y que si pasan rápido es el momento de vivirlo intensamente, dure lo que dure, ya que más vale vivir un sueño corto y hecho realidad que nunca haberlo vivido.
Un día te despiertas queriendo tener algo, lo que no tenemos, el calor de alguien al lado, sentir esa sensación de que él está rodeándote con sus brazos, atrapándote como si solo quisiese que fueses de él. En ese momento te sentirías más bonita que ayer, tu piel será más suave, tus curvas las más sensuales y tus besos esconderán un te quiero.
Un día te despiertas ansiosa de que haya otra noche como la de ayer con él, y ya solo pides una sino todas.

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